MATRIMONIO BÍBLICO: “Y LOS BENDIJO DIOS, Y LES DIJO: FRUCTIFICAD Y MULTIPLICAOS”

Desde el principio, Dios bendijo a la familia. Adán y Eva se unieron y formaron su hogar, enseñoreándose sobre toda bestia y animales que habitaban la Tierra.

Muchas veces desconocemos el propósito de Dios para con nuestra familia; debemos entender que desde la creación ya Dios nos había bendecido.

Cuando en un matrimonio se fortalecen el amor, el respeto, la confianza y el temor de Dios, será exitoso.

El Señor desea que seamos prosperados en todo y eso incluye a la familia; debemos recordar que cuando existen dificultades es cuanto más hay que orar y confiar en Dios.

La familia es una institución, todo ciudadano se forma en el seno de un hogar, ahí es donde aprende lo bueno y lo malo.

Cada día existen matrimonios que han dejado a un lado a Dios y se han destruido, pero el Señor tiene el poder de restaurar tu seno familiar.

La sociedad de hoy se ha dedicado a deformar la institucionalidad del matrimonio, al promover uniones conyugales entre personas del mismo sexo.

Dios hizo al hombre para la mujer y la mujer, para el hombre. Lo demás fuera de esto, es abominación para el creador.

En Levítico 18:22 expresa lo siguiente: “No te echarás con varón como con mujer, es abominación”, lo que significa que Dios está en contra del homosexualismo.

También expresa que ambas personas que practican estas aberraciones, Dios les dará muerte. Es por ello, que vemos a muchos morir a causa de este pecado.

Por lo tanto, si Dios bendijo a la mujer y al hombre, los matrimonios entre personas del mismo sexo son malditos, ya que el creador desaprueba totalmente este tipo de unión.

La palabra de Dios habla por sí misma. Es momento de obedecer a Dios si queremos alcanzar la vida eterna.

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